Clarice Lispector: su última entrevista

Es enero de 1977. Contrariando sus hábitos, Clarice Lispector concurre a una emisora de la televisión de San Pablo para participar en un programa de debates sobre cine, de la TV Cultura. Su presencia constituye una gran sorpresa. Pero la sorpresa se torna mayor aun cuando, después del programa, el director de la emisora, Walter George Drust, arriesga una invitación para que ella grabe también un testimonio personal.
Sorprendiendo a todos, ella acepta…
Walter Drust localiza por teléfono a Julio Lerner en la redacción de “Panorama”, de la que ese periodista es editor en jefe, y lo invita a realizar la entrevista.
Fue la última entrevista hecha a Clarice y una de las pocas que concedió en su vida.
Cuando aceptó realizarla ya se sabía gravemente enferma: falleció pocos meses después.

En texto y traducida al castellano:

http://cartografiasdesplegadas.blogspot.com.es/2007/12/clarice-lispector-ltima-entrevista.html

 

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Nuestra próxima cita de DELETREADOS

Amigos de Deletreados, las tertulias de Literatura y Psicoanálisis:
Entrados en la recta final del curso proponemos despedirlo con la genialidad literaria de Clarice Lispector. 
El cuento seleccionado para disfrutar y deletrear será “La hora de la estrella”, que podréis encontrar en este blog, pinchando en la imagen del libro. 
Nuestra cita será el próximo VIERNES 02 DE JUNIO A LAS 19.15 HORAS EN EL CAFÉ ZALACAÍN.
Ganas de veros!

Próxima tertulia: Eros y Psique, de Apuleyo

Amigos de Deletreados, las tertulias de Literatura y Psicoanálisis:
Nos adentraremos este mes de febrero, mes de Cupido, en la lectura y “deletreo” de una obra clásica latina, inspiradora del arte y la cultura a lo largo de los siglos. Se trata del cuento de Apuleyo “Eros y Psique”. 
Contaremos con la participación de Consuelo Ruiz Montero, Catedrática de Filología Griega de la Universidad de Murcia, especialista en narrativa griega, tema sobre el que ha publicado unos 60 trabajos en editoriales nacionales e internacionales. 
Nuestra cita será el próximo VIERNES 10 DE FEBRERO A LAS 19.00 HORAS EN EL CAFÉ ZALACAÍN.
Os invitamos a visitar el blog deletreados.wordpress.com  donde podéis encontrar la información y, para quienes aún no lo tengáis, el enlace a “Eros y Psique”.
 
Os esperamos.
Saludos cordiales,

La cita que viene: Eros y Psique

Cuenta la historia que hace mucho tiempo existió un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique,  de tan deslumbrante belleza que era adorada por los humanos como una reencarnación de la diosa Afrodita.  La diosa, celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, ordenó a su hijo Eros que intercediera para hacer que la joven se enamorase del hombre más horrendo y vil que pudiera existir.

Comentario a “Puentes como liebres”de Antonia Alonso

Puentes como liebres narra una historia de amor, un amor imperecedero de Leonel por Celina a lo largo de casi medio siglo.  El amor es un tema que recorre toda la obra de Mario Benedetti en todas sus manifestaciones, desde un amor correspondido, pleno de felicidad, a un amor no correspondido, truncado por la rutina y la monotonía que convierte a los seres en simples marionetas.

El objetivo principal de Mario es el de ofrecer al lector un cuadro completo y real de la vida moral, social y familiar de la sociedad uruguaya. Su interés se centra en estas relaciones cuyos protagonistas son a menudo hombres y mujeres en lucha continua consigo mismos, con sus sentimientos, con el prójimo, con sus conflictos.

Una historia marcada por cinco encuentros vertebra la estructura del cuento. El primer y el último, parecen cogerse de la mano, es el viaje de los protagonistas, Leonel y Celina, una pareja destinada a amarse en la distancia.

El primer encuentro tuvo lugar en 1937, Leonel tenía dieciséis años y Celina quince. La descripción que hace Leonel de Celina es muy significativa: era una maravilla. Delgada, con el pelo rojizo sujeto en la nuca con un moño, tenía unos rasgos delicados que me parecieron casi etéreos y en el primer momento atribuí esa visión a la neblina.  Luego pude comprobar que, con niebla o sin niebla, ella era así.”

 

Los protagonistas coincidieron en la cena y en los postres se contaron sus vidas. En este primer viaje en barco a Buenos Aires se creó un ambiente cinematográfico, una noche espléndida, el ruido del agua, el olor salitroso, los pasillos desiertos… era como si actuaran… y ellos eran la pareja principal sentados en un sofá, aunque estuvieron callados, los cuerpos se contaban historias, hacían proyectos, no querían separarse. Y el deseo de ser inseparables.

El segundo encuentro fue siete años más tarde, en 1944; Leonel trabajaba en una empresa importadora. Aquí Benedetti recrea su primer trabajo con sólo catorce años que va gastando su adolescencia detrás de ese mostrador infame que sólo muy de vez en cuando es alegrado por la visita de alguna mujer hermosa (las mujeres, en aquellos años, muy poco tenían que ver con el negocio de los recambios para automotores), que fija los ojos en ese vendedor juvenil y tirando a pelirrojo, de grandes ojos serios y pensativos. Pero cuando ello ocurre, el inglés se empieza a pasear con las manos enlazadas en la espalda, como un maestro de novela de Dikens, hasta que provoca el final del encuentro y de su irrecuperable magia. El inglés no quitará la mirada de Mario ni siquiera cuando aquellas piernas de mujer se alejen taconeando, y entonces a Mario no le quedará más remedio que esconder su nariz y su vergüenza en una caja de arandelas. Paoletti en El Aguafiestas.

Celina se había convertido en una mujercita de primera. Ya no era etérea, pero irradiaba una seguridad y un aplomo que impresionaban. Además, no era exactamente linda sino hermosa. Tras siete años de incomunicación tuvieron que contarse otra vez sus vidas. Por primera vez Leonel toma conciencia de su desamparo, con ella puede ser mucho y sin ella no será nada. Y ella responde que sin él no será nada, pero no hay que obligar al azar. “Ves cómo nos separamos y él viene y nos junta”. El azar como un juego que determinará sus encuentros. Y el siguiente estárá muy remolón ya que el tercer encuentro fue en 1965 en la galería de arte de Leonel. Tras la muerte de su madre, su padre repartió sus bienes, hizo realidad un viejo sueño, dejó el trabajo en la empresa importadora y abrió su propia galería de arte llamada La Paleta.

Celina se había casado en Estados Unidos con un arquitecto venezolano y Leonel se había divorciado. Cuando se quedaron solos Leonel supo que ella estaba mal. Este encuentro fugaz fue fruto de ese azar remolón.

El cuarto encuentro fue el 9 de julio de 1973, en la huelga general tras el golpe militar.  Leonel caminaba por Dieciocho junto a miles de personas cuando pensó que era solo un sueño ya que la gente se movía como en los sueños, casi ingrávida y sin embargo radiante pero era real.  Al verla sintió el lógico sacudimiento, pero también recelo y desconcierto porque había quedado no sólo lejos de su vida, como siempre había estado sino fuera de su mundo y de su belleza. Sin embargo sabía que era la única mujer que realmente le había importado y aún le importaba. Benedetti retrata como nadie a la  sociedad uruguaya que sale a la calle a gritar su incorformidad, como gritó Blanca en La tregua y crear un rumor que sube del suelo como un seísmo.: Y así, como un rumor, como un murmullo que venía en ondas, empezó a oírse el himno, desajustado, furioso y conmovedor como nunca. Cuando unos silabeaban y que heroicos sabremos cumplir, otros, más lentos o minuciosos, estaban aún estancados en el voto que el alma pronuncia. pero fue más adelante, en el tiranos temblad, o sea en pleno bramido con destinatarios, cuando la vi, a diez metros apenas, cantando ella también como una poseída. Pero el sueño se convirtió en pesadilla cuando comienza la represión, los disparos, el humo y los palos. Y todos corriendo queriendo escapar. Es muy interesante el juego entre el plano onírico y el real y además la transformación del sueño en pesadilla.

Benedetti se niega a olvidar la represión y la dictadura; por ello decía que no hay que empezar desde cero. El búho es el único animal que puede mirar hacia atrás y por algo es símbolo de sabiduría. Mientras no se asimile y se comprenda el pasado, ningún pueblo puede aspirar a un futuro mejor.

El quinto y último encuentro fue en Atocha, antes de coger el tren nocturno de Andalucía. Leonel tuvo que salir del país y comenzó su exilio en Porto Alegre, después en París y por último en Madrid. Al igual que Mario, ya que tras el golpe militar comenzó sus doce años de exilio en Argentina, Perú, Cuba y España. En cambio Celina pasó tres años en la cárcel y su hijo también preso fue torturado y tras su condena de cinco años fue deportado. Esos años fueron decisivos para Celina ya que la prisión había cortado su vida en dos y había roto su matrimonio.

Este último viaje fue en tren a Andalucía un domingo de octubre de 1981. Celina le comunicó oficialmente que lo quería, hace siglos que lo quería. Recordaban todas las frases que pronunciaron desde 1937 hasta ahora:

“Tampoco somos inseparables”.  ¿Te parece que no? Fíjate que siempre volvemos a encontrarnos…. Como por ensalmo, los cuerpos empezaron a contarse historias, a hacer proyectos…el jadeo del tren se funde con el nuestro, es un compás como el de un barco. Fuera el viento golpea como hace tantos años golpeaba el río como mar, y en realidad es mi adolescencia la que penetra alborozada en los quince años de mi único amor”

La importancia de este final, ese nuevo viaje y esa vuelta a la adolescencia nos lleva al inicio. Esa idea se conoce, en la crítica del mito, como la del eterno retorno, concepto popularizado por Nietzsche, pero vigente desde los comienzos de la conciencia mítica.  El mito del eterno retorno se centra en la idea y la técnica de la circularidad y a la imagen del Uroboros. El tiempo es cíclico y se vuelve al inicio. Esto mismo ocurre en El amor en los tiempos del cólera de García Márquez, una historia de amor de Florentino Ariza por Fermina Daza a lo largo de más de medio siglo, marcada por esos encuentros de los amados y siempre bajo la forma del viaje, que marca el paso del tiempo de los protagonistas.

“Fermina-le dijo- : he esperado esta ocasión durante más de medio siglo, para repetirle una vez más el juramento de mi fidelidad eterna y mi amor para siempre”

Querer volver al principio es una imagen del eterno retorno, en El amor en los tiempos del cólera esa vuelta al principio es regresar de la vejez a la infancia. Gastón Bachelar dice que la niñez es el arquetipo de la felicidad simple. Dado que todos queremos ser felices, casi todos deseamos su retorno. El escritor, según Freud, precisamente porque nunca rechaza los sueños y ensueños de la infancia y de la juventud, vive y revive su niñez más intensamente que otra gente. El escritor suele dejar abierta la puerta a su inconsciente. Los caminos de retorno a la infancia son tantos como los viajeros mismos e innumerables son las maneras de hacer el viaje.

No me gustaría terminar sin dar una breve pincelada a esos personajes que, en ocasiones pasan desapercibidos para el lector, son los niños de Benedetti, unos seres muy peculiares y significativos. El mundo de la infancia aparece siempre visto desde la madurez, por ello los niños en ocasiones parecen pequeños adultos, que se comportan como tales, pero con una característica muy peculiar: son de una gran fragilidad y sensibilidad.

Los protagonistas de Puentes como liebres viven una historia de amor marcada por los encuentros ocasionales a lo largo de toda la vida, después de amarse durante casi cincuenta años en la distancia, encuentran intacta su adolescencia uniéndose por fin sus destinos; aquí el tiempo no importa, lo único verdadero es su amor, por eso Leonel en el último encuentro conduce la mano de Celina hasta “ese reloj llamado cuore” y, desafiando al tiempo y a la muerte se confiesan finalmente su amor eterno.

 

Mario Benedetti, por Antonia Alonso

MARIO BENEDETTI

La trayectoria literaria de Mario Benedetti es muy significativa ya que su literatura evoluciona de forma paralela a la realidad social, política y económica de Uruguay. Mario Benedetti nació en un momento en el que su país disfrutaba de un auge económico que duró hasta 1955, año en el que se produjo una de las más graves crisis económicas de Uruguay.

Estudió en el Colegio Alemán de Montevideo donde tomó el gusto por el trabajo bien hecho junto con la virtud/manía de la puntualidad. La segunda infancia de Mario estuvo marcada por las lecturas, la falta de amigos y de juegos. Estudió en el Liceo Miranda y encontró su primer trabajo en una empresa importadora de repuestos para automóviles donde desempeñará tareas de cajero, vendedor y taquígrafo, ocho horas diarias de lunes a viernes. Los sábados, media jornada. La figura dominante de este escenario es el gerente de la empresa, un inglés autoritario y monotemático que habla todo el tiempo de pistones, pernos, aros… los sábados también habla de golf. Estos son los personajes que evoca cuarenta años más tarde cuando escribe Puentes como liebres.

Ese contacto tan temprano con el trabajo le permite conocer a fondo el mundo gris de las oficinas montevideanas, una de las constantes de su obra. Su forma sencilla, directa y coloquial tiene su origen en la admiración que sentía por la poesía de Baldomero Fernández Moreno y Antonio Machado.

La amplia creación literaria de Benedetti permite establecer un paralelismo entre su obra y la trayectoria del país. Mario expresó la “doble responsabilidad del escritor con su arte y su contorno” Situación del intelectual en la América Latina.

La realidad está presente en toda la obra de Mario Benedetti y constituye un rasgo esencial de su literatura. Sin embargo, su ficción no simila simplemente realidades, no reproduce sólo hechos verosímiles, sino que partiendo de anécdotas aparentemente sencillas, ahonda en el enigma de las relaciones humanas. Esto le permite ofrecernos una visión generalizada de la sociedad. Esta visión se transforma en introspectiva y psicológica y permite al lector ver las cosas desde dentro. Eduardo Nogareda dice que Benedetti utiliza un realismo participante y activo. No se limita a mostrar la realidad, sino que se interna personalmente en ella, llevando consigo al lector.

Jorge Rufinelli divide la obra de Mario Benedetti en dos fases: una que comenzaba hacia 1945 con la poesía: La víspera indeleble  y se expandía hacia la narrativa con Quién de nosotros, 1953, Los cuentos de Montevideanos, Los Poemas de la oficina, el ensayo El país de la cola de paja (1960), las novelas La tregua y Gracias por el fuego (1965). El rasgo fundamental de esta etapa fue la crítica social desde la ética. la visión del país y sus habitantes según la “razón moral”. Se trataba de una perspectiva pesimista. La segunda fase se caracterizó por la politización de su pensamiento y de su literatura, por la búsqueda de horizontes más amplios que los del “paisito” y por el optimismo. Gracias por el fuego le ayudó a internacionalizarse, y no sólo porque una parte de esta novela transcurriera en Nueva York, sino porque fue finalista en el premio Seix Barral. Los cambios radicales en la historia de América Latina a partir de los años sesenta, y ante todo el fermento intelectual y la militancia en la izquierda, ayudan a explicar su obra. 1960 marcó para Benedetti otro despertar, el ensayo periodístico El país de la cola de paja, crítica a una idiosincrasia intelectual.

El cumpleaños de Juan Ángel constituye la etapa divisoria, el paso a la acción revolucionaria. Esta novela escrita en verso  narra, a través de varios cumpleaños del personaje central, la conversión  en revolucionario, de revolucionario en guerrillero clandestino. Se enfrentan a las nuevas realidades y sus consecuencias: el exilio, la tortura y los desaparecidos. Expresa ese momento vital en Poemas de otros, Con y sin Nostalgia; Cotidianas; Vientos del exilio; Geografías; Pedro y el capitán; Primavera con una esquina rota; Recuerdos olvidados

Tras la larga dictadura regresó la democracia a la que Benedetti bautizó como desexilio. El desexilio no implicaba sólo “volver” para quienes se habían ido del país, había también un desexilio desde adentro. El país no es el mismo y ellos tampoco, su última novela Andamios refleja es una gran muestra de ello.

La evolución histórica del país está presente también en sus personajes. Los personajes de Mario son montevideanos de clase media, protagonistas que van cambiando conforme van cambiando los acontecimientos del país. En sus primeras obras refleja el mundo de la oficina, un mundo gris lleno de pesimismo y desesperanza, después despierta del letargo rebelándose el revolucionario y con la dictadura uruguaya, nos adentra en el mundo de la tortura y el exilio.

La creación literaria de Mario Benedetti se puede clasificar en varias etapas: crítica social, compromiso, exilio y desexilio. Su obra refleja la realidad que lo rodea es decir, parte de una realidad, se adentra en la psicología de los personajes, para terminar alcanzando una visión generalizada de la sociedad. Tiene la capacidad de universalizar lo individual, es decir, partiendo de personajes muy concretos y de historias autóctonas llega a la universalización de ellas. Aquí está el secreto de su obra, en la universalización de las historias, de los seres humanos. Por ello, cuando un lector se acerca a su obra no puede quedar impasible ante ella, nos hace partícipe de ella, nos involucra, nos enmaraña.

Benedetti considera el cuento un género muy difícil por su rigor, ya que un adjetivo mal utilizado puede arruinarlo. Borges decía que si se escribiera una novela con el mismo rigor que un cuento, sería insoportable. A Benedetti le costaba más escribir un cuento que una novela… hay cuentos que lo han perseguido durante 18 años y otros que se han terminado en cuanto encontraba el título. En cuanto a influencias, destaca Quiroga con su técnica de los finales y Maupassant y Chejov. Para Benedetti el final en los cuentos es un detalle importantísimo, lo que realmente lo redondea y siempre ha sido bastante riguroso.

A Benedetti le gustaba el calificativo de El aguafiestas, título de su biografía novelada, escrita por Mario Paoletti porque “no está mal, en lo que se pueda, aguar la fiesta al poder”. Aunque nunca escribiría una autobiografía porque es un género en el que siempre se miente. Aunque él en ocasiones usa pequeños elementos de su vida en obras de ficción porque en ellas no es pecado mentir.

En un muro de la ciudad de Quito leyó un grafiti: “cuando tenía todas las respuestas me cambiaron las preguntas”, eso nos ha pasado a todos, jóvenes y maduros, tenemos que tratar de fabricar las nuevas respuestas a las nuevas preguntas de esta época.

 

 

 

Al cine con Benedetti

Benedetti participó en la película llamada El lado oscuro del corazón una producción argentino-canadiense, estrenada el 21 de mayo de 1992, donde se puede ver a Mario Benedetti recitando sus poemas en alemán.

Os recomendamos esta preciosa película: https://www.youtube.com/watch?v=MhWPqoS92yU