Comentario a El diablo enamorado, J. Cazotte. Concepción M. Miralles

DESEO A LA FUGA

Comentario de la novela “El diablo enamorado”, de Jacques Cazotte

Me pregunto qué clase de diablo es el de Cazotte, y para responderme hago un recorrido por las formas y composturas que el maligno adopta en esta obra, ya que es un demonio que se presenta al protagonista, el joven Álvaro, bajo varias formas, hasta conseguir ser de su agrado.

En su primera aparición, cuando Álvaro lo invoca, se muestra bajo la monstruosa cabeza de un camello con grandes orejas. No es ésta una representación del diablo habitual en la literatura religiosa. Rastreando un poco en los orígenes de esta visión, encontramos ciertos pasajes del Zen Avesta zoroástrico, en el ámbito extra-bíblico y Levítico. Los judíos cabalísticos tomaron de ahí el camello como representación del diablo. Así, en el “Zohar” se dice que la serpiente del paraíso que tentó a Adán y Eva era un “camello volador”. Se sabe que Cazotte, como iniciado que era en la orden esotérica martinista estudió la cábala y, por lo tanto, pudo estar familiarizado con esta idea.

Viendo el susto descomunal y el irremediable rechazo que provoca en Álvaro, a continuación el diablo opta por convertirse en un perrito, pero, empeñado en atraer la atención y la voluntad de Álvaro, el ángel caído apuesta a por todas hasta tomar las formas de una hermosa mujer llena de virtudes y bondades, Biondetta, nombre con el que la bautiza Álvaro. En su encarnación como Biondetta vemos al diablo envuelto en un derroche de virtudes y belleza y cuesta imaginar a Belcebú cómodo, viviendo durante un año bajo esa fina piel virginal, casi santificada que es Biondetta, una mujer amable, discreta, entregada, paciente, trabajadora, voluntariosa, culta, intuitiva, comedida…No hay gracia ni don del que no esté dotada. El infierno es un bucólico paisaje primaveral en esta obra durante muchas páginas.

Digamos que el  demonio en esta obra va perdiendo sus papeles. Obcecado, obsesionado hasta tal punto en conseguir su propósito de  hacerse con la voluntad del joven se olvida de su esencia maligna y se transforma durante gran parte del relato en todo lo contrario, en la reencarnación de la virtud y el amor más puro. La satánica seductora –el diablo- es la seducida, se enamora perdida y sinceramente y bajo su condición de mujer mortal se comporta como  y una joven enamorada y rendida a la pasión por el hombre que persigue.

Si bien el diablo en su primera aparición en forma de camello en las ruinas de Portici se presenta formulando una pregunta en italiano: “Che vuoi?” (pregunta, que por cierto, no tiene respuesta), en su posterior transformación como Biondetta no necesita preguntar nada, sino que se anticipa a los deseos de su amado Álvaro. Biondetta actúa como una amorosa madre que se emplea a fondo en conocer e interpretar del mejor modo lo que piensa y desea Álvaro, y todo su afán es agradarlo y complacerlo en un deseo que no precisa enunciarse. Por supuesto, no se comunican en italiano, sino en la misma lengua materna de Álvaro. El de la aparición como camello es un demonio que interroga desde otra lengua que, si bien es la del país donde se encuentra, Italia, no es la lengua materna de Álvaro; Biondetta, por el contrario, habla en su misma lengua materna y no viene con preguntas, sino que anticipa eficientemente las respuestas. El diablo con forma de camello no sabe, pregunta para saber. El diablo con forma de mujer actúa como una amorosa madre, pero también como una mujer apasionada que quiere conseguir despertar la llama del amor en el hombre que ama para entregarse definitivamente a él. Ávaro se resiste a esta mujer deseante, pero  cuando, después de muchos intentos frustrados lo consigue, Biondetta reivindica su nombre y su maléfica esencia y le recuerda a Álvaro su verdadera identidad: es el diablo, y si se entrega a él tendrá todas las dichas que, como Biondetta, ya le había prometido. No es en absoluto nueva la noticia, pero por esa peculiaridad que tiene esta obra, cuyo argumento no sigue una lógica esperable, Alvaro huye despavorido al castillo de las Maravillas para buscar refugio en los brazos y el  consejo de su madre, Doña Mencía. Es el acto más voluntariamente decidido que realiza el protagonista en todo el relato. Porque él se lo concede, será la madre la que decida su futuro por él, la que elija con buen criterio a la mujer que más le convenga para casarse, la que nuevamente tenga las respuestas a un “Che voi?”, un deseo que Álvaro parece temer y nunca expresa y que son las mujeres de esta obra –diablesas o madres- sus dueñas y señoras.

Concepción M. Miralles

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Cronica Tertuliana. El Diablo Enamorado

Comenzamos el nuevo curso de tertulias con El diablo enamorado, de Jacques Cazotte, y la naturaleza peculiar de este demonio provocó división de opiniones y un animado debate entre los contertulios que se dieron cita en Zalacaín.

Si bien se discutió sobre si se trataba de un diablo como dios manda, la dulzura, la inteligencia, la fidelidad y la belleza de aquélla Biondetta que le hacía de súcubo, consiguieron ganarse el afecto y la simpatía de muchos de los presentes. Se trataba de una historia de amor, y el amor –quién si no- siempre es capaz de ser disculpa y perdón, incluso para una naturaleza diabólica.

En este sentido, lo que menos gustó de la historia fue, posiblemente, el final, ese final que el propio autor problematiza en su epílogo. ¿Por qué no se quedó don Álvaro con Biondetta? ¿Por qué el autor prefirió encaminarlo finalmente hacia la madre separándolo de la chica-diablo? Con este final nos quedamos sin saber qué habría sido capaz de hacer Biondetta con don Álvaro una vez colocado bajo su dominio. En definitiva, nos quedamos sin la respuesta esperada para aquélla terrible pregunta, “Che vuoi”, que no hubo más opción que dejar colocada sobre la figura de la madre. Y quién sabe si el autor no acertó de pleno eligiendo éste y no otro final.

Terminada la tertulia, quedó anunciado que dedicaríamos algunas de las siguientes a la lectura de varios de los textos que dejó comentados en Literatulia nuestro buen amigo Alberto Estévez. “Leyendo con Alberto” será el título bajo el que se colocarán dichas lecturas, la primera de las cuales nos llevará a un baile, el de Irene Nemirovsky.

                                                                                                           Alguien que estuvo allí