Mario Benedetti, por Antonia Alonso

MARIO BENEDETTI

La trayectoria literaria de Mario Benedetti es muy significativa ya que su literatura evoluciona de forma paralela a la realidad social, política y económica de Uruguay. Mario Benedetti nació en un momento en el que su país disfrutaba de un auge económico que duró hasta 1955, año en el que se produjo una de las más graves crisis económicas de Uruguay.

Estudió en el Colegio Alemán de Montevideo donde tomó el gusto por el trabajo bien hecho junto con la virtud/manía de la puntualidad. La segunda infancia de Mario estuvo marcada por las lecturas, la falta de amigos y de juegos. Estudió en el Liceo Miranda y encontró su primer trabajo en una empresa importadora de repuestos para automóviles donde desempeñará tareas de cajero, vendedor y taquígrafo, ocho horas diarias de lunes a viernes. Los sábados, media jornada. La figura dominante de este escenario es el gerente de la empresa, un inglés autoritario y monotemático que habla todo el tiempo de pistones, pernos, aros… los sábados también habla de golf. Estos son los personajes que evoca cuarenta años más tarde cuando escribe Puentes como liebres.

Ese contacto tan temprano con el trabajo le permite conocer a fondo el mundo gris de las oficinas montevideanas, una de las constantes de su obra. Su forma sencilla, directa y coloquial tiene su origen en la admiración que sentía por la poesía de Baldomero Fernández Moreno y Antonio Machado.

La amplia creación literaria de Benedetti permite establecer un paralelismo entre su obra y la trayectoria del país. Mario expresó la “doble responsabilidad del escritor con su arte y su contorno” Situación del intelectual en la América Latina.

La realidad está presente en toda la obra de Mario Benedetti y constituye un rasgo esencial de su literatura. Sin embargo, su ficción no simila simplemente realidades, no reproduce sólo hechos verosímiles, sino que partiendo de anécdotas aparentemente sencillas, ahonda en el enigma de las relaciones humanas. Esto le permite ofrecernos una visión generalizada de la sociedad. Esta visión se transforma en introspectiva y psicológica y permite al lector ver las cosas desde dentro. Eduardo Nogareda dice que Benedetti utiliza un realismo participante y activo. No se limita a mostrar la realidad, sino que se interna personalmente en ella, llevando consigo al lector.

Jorge Rufinelli divide la obra de Mario Benedetti en dos fases: una que comenzaba hacia 1945 con la poesía: La víspera indeleble  y se expandía hacia la narrativa con Quién de nosotros, 1953, Los cuentos de Montevideanos, Los Poemas de la oficina, el ensayo El país de la cola de paja (1960), las novelas La tregua y Gracias por el fuego (1965). El rasgo fundamental de esta etapa fue la crítica social desde la ética. la visión del país y sus habitantes según la “razón moral”. Se trataba de una perspectiva pesimista. La segunda fase se caracterizó por la politización de su pensamiento y de su literatura, por la búsqueda de horizontes más amplios que los del “paisito” y por el optimismo. Gracias por el fuego le ayudó a internacionalizarse, y no sólo porque una parte de esta novela transcurriera en Nueva York, sino porque fue finalista en el premio Seix Barral. Los cambios radicales en la historia de América Latina a partir de los años sesenta, y ante todo el fermento intelectual y la militancia en la izquierda, ayudan a explicar su obra. 1960 marcó para Benedetti otro despertar, el ensayo periodístico El país de la cola de paja, crítica a una idiosincrasia intelectual.

El cumpleaños de Juan Ángel constituye la etapa divisoria, el paso a la acción revolucionaria. Esta novela escrita en verso  narra, a través de varios cumpleaños del personaje central, la conversión  en revolucionario, de revolucionario en guerrillero clandestino. Se enfrentan a las nuevas realidades y sus consecuencias: el exilio, la tortura y los desaparecidos. Expresa ese momento vital en Poemas de otros, Con y sin Nostalgia; Cotidianas; Vientos del exilio; Geografías; Pedro y el capitán; Primavera con una esquina rota; Recuerdos olvidados

Tras la larga dictadura regresó la democracia a la que Benedetti bautizó como desexilio. El desexilio no implicaba sólo “volver” para quienes se habían ido del país, había también un desexilio desde adentro. El país no es el mismo y ellos tampoco, su última novela Andamios refleja es una gran muestra de ello.

La evolución histórica del país está presente también en sus personajes. Los personajes de Mario son montevideanos de clase media, protagonistas que van cambiando conforme van cambiando los acontecimientos del país. En sus primeras obras refleja el mundo de la oficina, un mundo gris lleno de pesimismo y desesperanza, después despierta del letargo rebelándose el revolucionario y con la dictadura uruguaya, nos adentra en el mundo de la tortura y el exilio.

La creación literaria de Mario Benedetti se puede clasificar en varias etapas: crítica social, compromiso, exilio y desexilio. Su obra refleja la realidad que lo rodea es decir, parte de una realidad, se adentra en la psicología de los personajes, para terminar alcanzando una visión generalizada de la sociedad. Tiene la capacidad de universalizar lo individual, es decir, partiendo de personajes muy concretos y de historias autóctonas llega a la universalización de ellas. Aquí está el secreto de su obra, en la universalización de las historias, de los seres humanos. Por ello, cuando un lector se acerca a su obra no puede quedar impasible ante ella, nos hace partícipe de ella, nos involucra, nos enmaraña.

Benedetti considera el cuento un género muy difícil por su rigor, ya que un adjetivo mal utilizado puede arruinarlo. Borges decía que si se escribiera una novela con el mismo rigor que un cuento, sería insoportable. A Benedetti le costaba más escribir un cuento que una novela… hay cuentos que lo han perseguido durante 18 años y otros que se han terminado en cuanto encontraba el título. En cuanto a influencias, destaca Quiroga con su técnica de los finales y Maupassant y Chejov. Para Benedetti el final en los cuentos es un detalle importantísimo, lo que realmente lo redondea y siempre ha sido bastante riguroso.

A Benedetti le gustaba el calificativo de El aguafiestas, título de su biografía novelada, escrita por Mario Paoletti porque “no está mal, en lo que se pueda, aguar la fiesta al poder”. Aunque nunca escribiría una autobiografía porque es un género en el que siempre se miente. Aunque él en ocasiones usa pequeños elementos de su vida en obras de ficción porque en ellas no es pecado mentir.

En un muro de la ciudad de Quito leyó un grafiti: “cuando tenía todas las respuestas me cambiaron las preguntas”, eso nos ha pasado a todos, jóvenes y maduros, tenemos que tratar de fabricar las nuevas respuestas a las nuevas preguntas de esta época.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s