CRÓNICA TERTULIANA: “LA CIUDAD DE CRISTAL”

CRONICA TERTULIANA. CIUDAD DE CRISTAL

Varios de los compañeros de viaje con los que recorrimos las laberínticas calles de la Ciudad de Cristal acudían por vez primera a la tertulia. Ni que decir tiene que fueron recibidos con los brazos y los libros abiertos.

Fue difícil seguirle los pasos a Quinn. En más de una ocasión nos dio esquinazo dejándonos perdidos en algunos puntos de su recorrido, y aún seguiríamos allí, intentando orientarnos, si al cuaderno rojo no se le hubieran terminado las hojas y al tiempo de la tertulia los minutos. Incluso se dejó asomar por la reunión un término nuevo con el que intentar caracterizar al personaje. Costó trabajo, pero al final, entre todos, pudimos decirlo: Quinn estaba pseudonominalizado.

Son tantas las incógnitas que deja la historia planteadas y sin resolver que pareció no merecer  la pena ni siquiera  preguntar por ellas. Había demasiada locura suelta pululando por las calles de esta ciudad, y no era sólo la de Stillman padre y Stillman hijo.

Las lecturas que pudieron hacerse fueron parciales y fragmentarias, como si sólo fuese posible encontrar en esta historia fragmentos de sentido, lenguas diferentes en una Babel que se derrumba porque los hombres no se entienden ni encuentran traductor. La Ciudad de Cristal, resulto ser también una ciudad Babel donde los personajes tampoco se entendían entre sí ni se dejaban entender por el lector. Cuando alguien, personaje o lector, encontraba un hilo de sentido mediante el cual tirar de la historia, no pasaba mucho antes de que apareciese el hilo cortado. De forma sorpresiva, alguien había decidido cambiar de nombre, suicidarse, asumir que era quien no era, no asumir quien todos creían que era o desaparecer sin dar aviso ni noticia de su paradero. Entonces se hacía necesario buscar otro hilo.

Algunos intentaron preguntar al autor sobre este caos, y la sorpresa fue que había estado ausente durante el transcurso de la historia, de viaje por África, regresando in extremis, en la última página, para hacerse cargo de la cesión de autoría que le hace aquél en el que todos veníamos pensando como tal, con lo cual también resultó bastante confusa la actitud de este autor.

Creo que más o menos todos estuvimos de acuerdo en que la Ciudad de Cristal resultó ser una ciudad fascinante, sobre todo para perderse en ella. Y con esa fascinación aún reciente nos despedimos dejando la tertulia dentro del paréntesis veraniego, paréntesis del que esperamos salir allá por finales de Septiembre o principios de Octubre con una nueva historia en la que perdernos y nuevos contertulios con los que encontrarnos.

                                                                                                            Alguien que estuvo allí

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