“LA MALA HORA”, de García Márquez. Las dos caras de la obscenidad. Gabriel Hernández.

Los relatos de García Márquez suelen caracterizarse por contener un gran número de personajes, todos perfectamente singularizados por una historia particular. También en esta novela encontramos ese desfile múltiple y variopinto de sujetos cuyas vidas se entrecruzan en una compleja red de la cual siempre resulta difícil destacar al que podría ser personaje central de la historia, lo cual puede suponer una dificultad a la hora de hacer el comentario de sus obras, en tanto no se dispone de un referente a partir del cual organizar y estructurar la lectura.

De esta forma, la falta de un personaje que de forma clara y concluyente se sitúe como el protagonista central de la historia, a falta de un sujeto, nos lleva a buscar dicho protagonismo en un objeto. La cuestión sería cual es el objeto de esta historia, alrededor del cual giran todos los personajes, el objeto, la temática, la idea… ¿De qué trata esta historia, no de quién?

El relato transcurre en un momento en el que el pueblo está dividido entre vencedores y vencidos. Al parecer hubo una guerra civil –que no es cualquier tipo de guerra- y no sería extraño que ese conflicto armado volviese a repetirse. Se trata de un contexto postbélico pero que también podría calificarse de prebélico. El bando derrotado sigue manteniendo guerrilleros por la zona.

Por otro lado se puede diferenciar entre dos tramas que no se sabe con certeza si se desarrollan paralelamente o de forma consecutiva: una es la trama política o militar, la disputa o rivalidad entre el mando oficial o gubernamental y los partidarios de la guerrilla, de los derrotados en aquella guerra. Otra es la trama de los pasquines con la que comienza la historia, pasquines que, no se sabe quien o quienes, colocan en la puerta de las casas particulares para hacer públicas las infidelidades y bastardías familiares que se llevaron o se están llevando a cabo en ese momento, una trama más civil, más del ámbito de la convivencia cotidiana entre los vecinos, de los chismes, enredos y murmuraciones que se dan en todos los pueblos. Y luego hay dos figuras de autoridad interesados respectivamente en una y otra: el cura, más preocupado por el escándalo de los pasquines, y el alcalde, más interesado por controlar a los revolucionarios o alteradores del orden político instaurado por los vencedores tras la guerra civil. Podríamos decir que representan a la autoridad militar y a la autoridad moral, ninguna de las cuales es legítima, en tanto han sido impuestas por las armas.

El objeto de esta historia tiene la particularidad de venir a enlazar y establecer continuidad entre dos situaciones, dos formas de relación con los demás, que, en apariencia son completamente opuestas, como pueden ser la amistad y el odio, el amor y la guerra, la sexualidad pública y la privada.

Se dice de una guerra civil que es una guerra entre padres e hijos, una guerra entre hermanos, con lo cual la guerra civil ya es una situación donde se da ese tránsito entre la fraternidad y el odio. El vecino, el amigo, lo que resultaba más familiar, la guerra civil lo convierte en extraño y odioso. Por otro lado los pasquines hacen pasar algunos comportamientos sexuales desde el ámbito privado a la vergüenza pública.

Una de las cosas que más me sorprendió de la gente de este pueblo, y a lo que, en principio, no se le encuentra demasiado sentido, era que en ese contexto que hemos descrito de odios a muerte, enfrentamiento armado, venganzas cumplidas o aún por llevar a cabo, ese ambiente tanto postbélico como prebélico, a la gente le diese por ir poniendo papelitos en las casas sobre la conducta sexual de los vecinos. Hay muchos personajes de la historia que califican esto de cosas sin importancia pero molestas, tonterías, vainas. La palabra vaina es habitual en Colombia y viene a significar una cosa sin sentido, una pamplina molesta. Sólo el cura parece darle importancia, dice que son actos de terrorismo moral y pide ayuda al alcalde para que descubra quienes son los responsables. En cualquier caso es un dato, es un hecho que caracteriza a esta historia: tras la guerra civil sufrida por el pueblo, surge este, para algunos, extraño interés por desvelar la sexualidad de la gente, la sexualidad vergonzosa, ilícita etc.

Hay sin embargo un personaje civil que, ya al principio de la historia, después de la muerte que provoca el primer pasquín, advierte sobre las consecuencias que puede tener aquella práctica: “El secretario no tenía deseos de seguir conversando, extenuado por el hambre y la sofocación, pero no creyó que los pasquines fueran una tontería. «Ya hubo el primer muerto» dijo. «Si las cosas siguen así tendremos una mala época.» Y contó la historia de un pueblo que fue liquidado en siete días por los pasquines. Sus habitantes terminaron matándose entre sí. Los sobrevivientes desenterraron y se llevaron los huesos de sus muertos para estar seguros de no volver jamás.”

Para este personaje la importancia de los pasquines no tiene que ver con una cuestión moral, sino de supervivencia, podrían provocar otra guerra civil, y es precisamente entre la guerra civil pasada y la que podría estar por venir, en ese paréntesis de entreguerras, cuando aparece la curiosidad morbosa por la sexualidad inconfesable del vecino.

¿Cómo calificar esa práctica que consiste en sacar y poner a la vista de todos los goces privados de cada uno? Creo que podríamos calificarlo de acto obsceno, y no me refiero al acto o actos que llevasen a cabo el fulanico y la menganica en la intimidad de su retiro, sino al acto de llevar esa escena desde el ámbito privado al ámbito público, al acto de publicarla.

Si buscamos el significado de la palabra “obsceno”, vemos que se trata de algo que ofende al pudor, es decir, a lo que debe estar guardado, oculto, recatado. Por otro lado, el significado del prefijo “obs” tiene que ver con un “poner algo delante”. “Obstáculo” algo que se pone delante, “obsequio” es algo que uno lleva delante en su relación con el otro, “obsesión” algo que no puedes poner a un lado o dejar atrás, sino que está siempre delante, siempre presente, y “obsceno”. En este caso se trataría de un poner delante de los demás algo que no tendría porqué estar ahí. La escena que pertene al ámbito privado, que, en todo caso, tendría que ver con lo que pasa de puertas a dentro, mediante el pasquín se coloca de puertas a fuera para que la vea todo el mundo que pase por allí. Una escena que, mientras se desarrolla detrás de esa puerta, no tiene porqué ser necesariamente obscena. Todo depende de si esa escena la ve o se hace ver a alguien que no tendría porqué verla. Es el pasquín el que vuelve obscena una escena, en la medida en la que la coloca delante de todos. Es decir, no hay una sexualidad obscena, sino, sino un manejo obsceno de la sexualidad.

Sabemos que en nuestra época la obscenidad, ese poner delante de un público anónimo los trapos sucios de los particulares, suele tener una gran audiencia. Al parecer también la tenía en este pueblo.

Y luego está la cuestión sobre los autores del los pasquines, ¿Quién los ponía? El relato termina sin que los responsables hayan sido descubiertos. Se trata de una pregunta que sólo resuelve bajo una forma enigmática. Cuando el alcalde recurre a la adivina Casandra para resolver el misterio, ella le responde: “Es todo el pueblo y no es nadie”. Si todo el pueblo es culpable, entonces no hay nadie que pueda señalar a los culpables y castigarlos. Este tema se resuelve en una total impunidad.

Pero la respuesta de Casandra aporta otro dato interesante. El pueblo estaba dividido en dos bandos enfrentados, se vivía en un estado de creciente tensión agresiva que en cualquier momento podía romperse y llevar a un acto homicida o de ajusticiamiento. Sin embargo, no encontramos que  esta división en facciones influya, condicione o tenga algo que ver con la colocación de los pasquines. No hay bandos ni diferencias políticas en base a las cuales se organice la colocación de los pasquines. No se trata de una actividad que uno de los bandos organice para desprestigiar o provocar en el otro bando efectos de ruptura y división. No encontramos allí una confrontación entre vencedores y vencidos, guerrilleros y gubernamentales, izquierdas y derechas. Es como si ese pueblo al que han dividido y enfrentado cuestiones ideológicas, políticas, económicas etc, volviera a hermanarse y ponerse de acuerdo en esta práctica que tiene que ver con la obscenidad de un goce.

Los pasquines, más que venir a señalar diferencias y enfrentamientos entre la gente del pueblo, los engloban, los unifican. Sería la otra cara de la moneda, la otra cara de la guerra civil, del enfrentamiento y la rivalidad mortífera. Es todo el pueblo y nadie. Es todo el pueblo, y, por lo tanto, a nadie puede hacerse responsable.

La tragedia de Sófocles, “Edipo Rey”, podría ser una forma simplificada de ejemplarizar todo esto. Ni Edipo reconoce a su padre, ni Layo reconoce a su hijo cuando se encuentran en un estrecho camino por el que circulan en sentido contrario. Ambos suponen un obstáculo para el otro, ambos se obstruyen el camino. El carro en el que avanza Layo a toda velocidad arrolla a Edipo y lo arroja fuera del camino. Es en ese lugar donde se da el enfrentamiento en el que Edipo mata a su padre y al soldado que lo acompañaba. No hay palabras que vengan a ser, entre ellos, como un obsequio. Hay, en todo caso, la obscenidad del enfrentamiento, del choque frontal entre padre e hijo. Lo que vino después de esta pelea familiar fue que Edipo tomo por mujer a su madre ante el pueblo de Tebas.

Si intentásemos hacer una especie de algoritmo o fórmula  de lo que venimos diciendo, podríamos escribirlo así:       Guerra Civil/Pasquines

Los que por encima de la barra se enfrentan en una lucha a muerte, por debajo comparten un objeto de goce -en el caso de Layo y Edipo, Yocasta.

Estas podrían ser las dos caras de la obscenidad que nos presenta la historia de García Márquez.

Gabriel Hernández.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s