Pedro Sánchez

Hace tiempo que no veo a Pedro caminando con su paso rápido, preciso y orientado por las calles de Murcia. Normalmente eres tú el primero que lo ves, porque él suele ir concentrado en las cosas que lleva en la cabeza y sólo atento al sitio al que tiene que llegar. Pero si en esas ocasiones te pones lo suficientemente cerca, entonces es como si hubiese llegado a su destino, frena su marcha y una sonrisa que cubre toda su cara ilumina el encuentro.

Un día supe que Pedro, cuando necesitaba descansar, simplemente cambiaba de actividad. Desde entonces lo tomé como ejemplo, y me ha ido bien. Es una de las cosas que tengo que agradecerle.

Recuerdo aquellos tiempos en los que se animaba a los psicoanalistas a ir a la reconquista de no sé qué campo. A pesar de ello, Pedro ha seguido prefiriendo la huerta, su cuidado y cultivo. Y si se trata de un campo, siempre cabe la posibilidad, ¡pero dónde se ha visto una huerta de batalla!, eso no tiene razón de ser, a pesar de todo.

Que uno de los mayores logros de la cultura europea del último siglo pudiese aclimatarse a una tierra prejuiciada de gente poco leída y con un habla dialectal marcadamente desajustada de los patrones idiomáticos dominantes en el reino, fue el empeño de Pedro, alguien que nunca necesitó echar mano de ninguna forma de “afrancesamiento” para ser lacaniano. No sabría decir si esto es algo que él me enseñó, pero si sé que lo aprendí con él, y esta es otra de las cosas que tengo que agradecerle, su autenticidad.

Hace ya mucho tiempo que Pedro Sánchez forma parte del paisaje psicoanalítico de Murcia, un paisaje que, por muy boscoso, enmarañado o desolado que pueda volverse con el pasar del tiempo, siempre tendrá en él una clara referencia orientativa.

Queda algún otro agradecimiento que no digo, pero que es, seguramente, el que ha propiciado este escrito de reconocimiento que sé, de buena tinta, suscrito por muchos de los que hacen deletreados.

Gabriel Hernández García

Anuncios

Un pensamiento en “Pedro Sánchez

  1. Queridas compaeras: os ruego que transmitis este mensaje a todos los compaeros de Murcia. Ya lo he enviado para que salga en las listas de la ELP. Gracias. Gustavo

    I > ADIOS A PEDRO > > > Esta madrugada del 12 de enero de 2013, ha fallecido en Murcia nuestro colega y amigo Pedro Snchez. > Es comn que tras la muerte de alguien a quien queremos, tendamos a exaltar sus virtudes. Pero en este caso, no fue necesario que llegase este momento para que en toda la comunidad analtica existiese el consenso de que Pedro ha sido una persona de valores que, desgraciadamente, tienden a extinguirse en el mundo contemporneo. > Fue su vida una sucesin continua de batallas incansables y decididas por causas que el cinismo actual considera fuera de moda. Su coraje, su pasin por lo verdadero y lo justo, lo convirti en un luchador desde los tiempos del franquismo. Sus convicciones religiosas, su fe en el verdadero mensaje del humanismo cristiano, lo enfrentaron a la institucin de la Iglesia, hasta romper definitivamente con ella, en una poca en la que una decisin semejante supona el riesgo del ostracismo social. Nada de ello acobard a Pedro, quien no dud en sumarse a los movimientos que entonces contribuyeron a promover el despertar de una sociedad sumergida en la ignorancia y el oscurantismo. Su encuentro con el psicoanlisis fue la revelacin de que exista un discurso capaz de expresar aquello que constitua para l el fundamento y el sentido de la existencia: su amor a la verdad. A partir de ese momento, se convirti en el alma del movimiento psicoanaltico de Murcia. Generaciones de analistas se formaron con l, y durante dcadas dedic su infatigable energa a sostener y promover el discurso analtico. Su nombre, su prestigio, su tica indeclinable, hicieron de l un referente incuestionable en la ciudad, donde el nmero de personas que hoy se duelen por su prdida se cuentan por centenares. Pedro no conoci jams el sentimiento de la derrota, y se enfrent a las dificultades y los obstculos que surgieron a su paso, tanto por sus convicciones polticas, su posicin frente a la institucin religiosa, y por su indeclinable lucha por el psicoanlisis, asumiendo con valenta las consecuencias de defender todas aquellas causas a la que se hallaba entregado. > Tuve la fortuna de conocerlo muy ntimamente, de ser honrado con su amistad y su respeto, de apreciar la integridad moral de alguien que hasta el ltimo aliento sigui dedicando sus menguadas fuerzas a mantener vivo aquello en lo que crea fervorosamente: el psicoanlisis. > No solo la ciudad de Murcia, y la comunidad analtica de Espaa, le deben mucho a este hombre singular. Hoy lloramos la prdida de un ciudadano que, en el fondo de la decadencia moral que atravesamos, seguir vivo en nuestro recuerdo como alguien que supo hacer de su deseo la orientacin recta de toda su trayectoria. > > Gustavo Dessal

    Date: Sun, 12 Jan 2014 20:51:13 +0000 To: elensana@hotmail.com

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s