CRONICAS TERTULIANAS. EL ALEPH, de Borges.

Antes del inicio dimos la bienvenida y celebramos la asistencia de varias personas que acudían por vez primera a la tertulia. Sus novedosos puntos de vista animaron el posterior debate.

En esta ocasión el autor del libro estuvo más presente que otras veces, dada la coincidencia de su nombre con el del personaje narrador protagonista del relato. ¿El Borges autor se enamoraba de las mujeres de la misma forma, con el mismo estilo que el Borges personaje? ¿Debía su asombrosa erudición a la visión de algún tipo de Aleph, tal vez escondido entre los libros de la biblioteca de su padre?

Hubo comentarios acerca de las oscuras peripecias amorosas de Beatriz, oscuras tanto por el estilo más alusivo que explícito de su descripción, como por el carácter, digamos, enfermizo, de la relación triangular que allí se planteaba entre el protagonista y los primos Viterbo-Danieri.

Se hizo mención al origen del término Aleph, situándolo, más allá de la cultura propiamente judía, en los jeroglíficos egipcios, donde ya era escritura sagrada antes de que el pueblo hebreo lo llevase consigo.

Hubo entre los contertulios diferentes versiones sobre este objeto: objeto maravilloso, infernal, deseable, indeseable, objeto para recordar, para olvidar, ayudaba a escribir, solo a describir, al cuento, al recuento. El Aleph generó confusión, y algunos se prometieron volver a leerlo para revisar  las sombras que el debate había  arrojado sobre la claridad de la lectura con la que habían llegado a la tertulia.

Se habló, con cierta ironía, de Borges como de un adelantado a su época. Hoy en día ya es posible fabricar el Aleph de bolsillo; cualquiera puede llevarlo encima; las tabletas y los esmarfones podrían contener todos los datos del universo.

También se habló de Borges hijo, colgado impenitente del brazo de una madre casi eterna que murió poco antes de cumplir los cien años.

Y, por supuesto, no se pasó por alto mencionar ese momento de angustia que saca al personaje fuera de ese laberinto de espejos que es el Aleph y sus incontables imágenes permitiéndole, al fin, dejar de mirar.

La próxima cita quedó fijada en el mes de enero. A ella nos convoca el jugador de Dostoievski.

Feliz Navidad.

Alguien que estuvo allí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s