“Casa tomada: del sueño a la literatura”. Comentario al cuento “Casa tomada” de Cortázar, por Gabriel Hernández García

Cortázar escribió “Casa tomada” inspirado por un sueño. La causa de esta casa es una pesadilla, de la cual el propio autor hizo en varias ocasiones el relato:

“Yo soñé “Casa tomada”. La única diferencia entre lo soñado y el cuento es que en la pesadilla yo estaba solo. Yo estaba en una casa que es exactamente la casa que se describe en el cuento, se veía con muchos detalles, y en un momento dado escuché los ruidos por el lado de la cocina y cerré la puerta y retrocedí… en ese sonido estaba el espanto total. Yo me defendía como podía, cerrando las puertas y yendo hacia atrás. Hasta que me desperté de puro espanto.”

“Entonces yo me precipitaba a cerrar la puerta y a poner todos los cerrojos para dejar la amenaza de otro lado. Y entonces durante un minuto me sentí tranquilo y parecía que la pesadilla volvía a convertirse en un sueño pacífico. Pero entonces de este lado de la puerta empezó de nuevo la sensación de miedo.”

“Era pleno verano. Yo me desperté totalmente empapado por la pesadilla; era ya de mañana, me levanté, tenía la máquina de escribir en el dormitorio y esa misma mañana escribí el cuento de un tirón.”

En ningún momento del cuento se termina de aclarar la naturaleza de esos ruidos, ni porqué toman la casa ni qué peligro suponen. Cuando los escucha, el protagonista hace lo contrario de lo que cabría esperar, cierra la puerta, en lugar de abrirla y ver de qué se trata. “El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación.” Este ligero indicio parece bastarle, ya sabe lo que tiene que hacer, y su hermana está totalmente de acuerdo con él. Pero lo más curioso es que también los lectores parece que sepamos lo que está pasando en la casa. El comportamiento de los protagonistas nos parece muy sensato. Nos admira la presencia de ánimo con la que afrontan la terrible situación y ese heroísmo final del que hacen gala cuando tienen finalmente que abandonar la casa para evitar un peligro cuya causa nadie ha explicado y que, sin embargo, todos parecen conocer.

Se trataría de un saber ignorado, un saber que nunca está allí donde se lo busca, pero que circula entre el sueño y el cuento.

Lo que sí está fuera de toda duda es que Cortázar sabe escribir, es decir, sabe transmitir mediante la ficción literaria ese misterio que venía envuelto en su pesadilla.

Como vimos más arriba, entre el sueño y el cuento Cortázar sólo resalta una diferencia: allí estaba sólo y aquí alguien lo acompaña, pero esa diferencia es suficiente para plantearnos que, si bien se trata del mismo escenario, una casa en la que se oyen ruidos y susurros, las escenas son diferentes. Una es insoportable, la otra no. ¿Querría volver Cortázar a la casa de su sueño? Probablemente no, y sin embargo a la casa de su cuento, a la lectura de su cuento, volvemos una y otra vez, a pesar de lo inquietante que pueda resultarnos. Cómo lo ha conseguido es una cuestión que apunta, entre otras cosas, a la técnica formal con la que la ficción literaria trata lo real, llegando, en alguna medida, a domesticarlo.

En cualquier caso, sí podríamos decir que ese relato que viene a continuación del sueño forma parte de la elaboración onírica que el soñante hace del mismo. Cortázar sale espantado de su sueño y tiene que hacer algo con ese espanto, tiene que elaborarlo. El cuento viene a suplir la falta de elaboración del propio sueño. Freud decía que el sueño es el guardián del reposo. Eso es lo que el soñante Cortázar intenta una y otra vez en su sueño, cerrarle puertas a la pesadilla para poder seguir durmiendo, volver a convertir la pesadilla “en un sueño pacífico”, seguir disfrutando lo más tranquilamente posible de esa realización alucinatoria de deseos a la que también apuntaba Freud. Pero no hay manera. Los mecanismos propios de la elaboración onírica, esos que están ahí para preservar el reposo del durmiente, fallan y la pesadilla termina tomando al sueño.

Con su cuento Cortázar consigue que el escenario del sueño pase de ser angustioso a simplemente inquietante. Y no solamente eso, consigue, además, un efecto estético, hace una obra de arte, lo cual pone de manifiesto la cercanía entre el arte y el espanto.

Eugenio Trias, en su ensayo sobre Lo Bello y lo Siniestro, afirma que lo siniestro es condición y límite de lo bello. En tanto condición no puede darse efecto estético sin que lo siniestro esté, de alguna manera, presente en la obra artística. En tanto que límite, más allá estaría lo horrible en todas sus formas. Posiblemente la moderna escultura hiperrealista sea un intento de traspasar ese límite, una forma de empuje a lo real. Pero el arte no está en lo real, es lo real lo que está en el arte, como muestra este cuento de Cortázar. El efecto estético allí logrado se consigue a base de volver a ligar, volver a tejer –y en este caso la tejedora es la hermana- lo que en la pesadilla aparece roto. De esta forma nos rescata del espanto para ubicarnos en la categoría estética de lo siniestro, ese límite del que hablaba Trías.

Otra de las grandes diferencias que hay entre el sueño y el cuento tiene que ver con el desenlace final. El Cortázar soñante no puede  abandonar la casa de su sueño, quiere seguir ahí a toda costa, y al final la pesadilla lo alcanza. Por el contrario, los protagonistas del cuento abandonan la casa a tiempo. Ponen un límite a su estancia en la casa. Se van antes de que llegue… no se sabe qué, y lo hacen a pesar del coste, a pesar de tener que abandonar allí todas sus pertenencias, su vida cómoda, su paraíso doméstico y sus deseos apagados. Allí el sujeto es tomado junto con la casa, aquí sólo se trata de una casa tomada.

Volvamos  a esa única diferencia que señala Cortázar entre el sueño y el cuento: la presencia de la hermana. En ambas escenas lo que avanza a través de la casa es un sonido indefinido, el volcar de una silla, un ahogado susurro de conversación…, podría tratarse de voces. Pero en el cuento también se hace mención a otro tipo de sonido tan misterioso e indefinido como aquellos: “cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta”.

La voz de Irene viene de los sueños. También lo desvela y lo saca de su propio sueño.

Esta sería la más eficaz elaboración que el cuento consigue hacer de la pesadilla. El cuento coloca esa voz de este lado de las puertas que se van cerrando, la hace familiar, reconocible, a pesar de su extrañeza. En este punto recogemos el concepto de lo siniestro elaborado por Freud para decir que algo de lo que en el sueño era totalmente humheimlich, extraño, desconocido, ha podido ser llevado al cuento bajo la forma de heimlich, lo familiar, lo doméstico. Algo, pero no todo. La voz de Irene también se transforma cuando duerme, y entonces se hace irreconocible, es decir, podría ser la de cualquiera. En el sueño no se trata de Irene, se trata de la voz, una voz que allí era extraña y aquí puede resultar familiar.

Hablábamos más arriba de todo lo que el protagonista abandona cuando deja la casa. Sin embargo no se va de vacío, se va con su hermana, esa única diferencia entre el sueño y el cuento a la que hace alusión Cortázar. Se va de la casa llevándose la voz de su sueño, una voz que en la pesadilla se amputa del sujeto tornándose extraña e irreconocible, pero que el cuento consigue hacer familiar. De esta forma puede en el cuento abandonar la casa de la que no pudo salir en el sueño.

En cualquier caso no conviene olvidar que algo se quedó en la casa y fue necesario dejarlo bajo llave.

Gabriel Hernández García (Psicoanalista)

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4 pensamientos en ““Casa tomada: del sueño a la literatura”. Comentario al cuento “Casa tomada” de Cortázar, por Gabriel Hernández García

  1. Hola, me pareció muy interesante este análisis, quería consultarle por la referencia sobre el sueño de Cortázar, lo necesito para un trabajo, desde ya que lo mencionaré a usted, pero necesitaría poner de donde extrajo esos fragmentos.
    Muchas gracias,
    Astrid.-

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    • Hola, Astrid.
      Creo que te refieres a los comentarios del propio Cortázar sobre la pesadilla que motivo el relato de “Casa Tomada”. Aparecen en una entrevista que el escritor concedió a Omar Prego Gadea. Hay algunas otras entrevistas donde también hace mención de esta pesadilla, por ejemplo la que hizo con Joaquín Soler Serrano en el programa “A Fondo”, aunque allí se muestra más conciso. Si haces la búsqueda en Internet vinculando el nombre de Cortázar a estos entrevistadores tendrás la información.
      Espero que salga bien tu trabajo.
      Un saludo.
      Gabriel Hernández.

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