La casa como inspiración poética: tres poemas

TRES POEMAS SOBRE LA CASA:

  1. JUAN GELMAN
  2. MIGUEL HERNÁNDEZ
  3. CONCHA M. MIRALLES

Con amenazas y promesas con veneno y ajenjo…

Con amenazas y promesas, con veneno y ajenjo
los albañiles edificaron la casa del rey
y después no pudieron holgar porque
vino la muerte a darles otro empleo

Los albañiles le dijeron a la huesuda
no nos lleves hay qué hacer todavía
hay que revocar a fino las paredes hay que
limpiar las manchas de cal los carpinteros

tenían que mejorar el acabado
de las puertas los marcos de las puertas
los pintores no habían terminado de pintar
¿cómo nos vas a tomar ahora? le decían

Pero la muerte dijo que
necesitaba un palacio como aquél y más
bello que aquél y quería que trabajaran para ella y
los empezó a separar por oficio

Hasta que llegó a Hiranyaka el mejor
de los albañiles autor de paredes famosas y cuando
lo iba a pasar al otro lado le preguntó
¿dónde está tu corazón?

Tiene que venir también tu corazón.
No lo tengo, contestó Hiranyaka.
Ha hecho su casa en una mujer.
Oh muerte, restos de mi corazón
encontrarás en cada casa de este reino.
En cada pared que levanté hay restos de mi
corazón, pero mi corazón
ha hecho su casa en una mujer.       JUAN GELMAN

 

CANTAR

Es la casa un palomar
y la cama un jazminero.
Las puertas de par en par
y en el fondo el mundo entero.

El hijo, tu corazón
madre que se ha engrandecido.
Dentro de la habitación
todo lo que ha florecido.
El hijo te hace un jardín,
y tú has hecho al hijo, esposa,
la habitación del jazmín,
el palomar de la rosa.

Alrededor de tu piel
ato y desato la mía.
Un mediodía de miel
rezumas: un mediodía

¿Quién en esta casa entró
y la apartó del desierto?
Para que me acuerde yo,
alguien que soy yo y ha muerto.

Viene la luz más redonda
a los almendros más blancos.
La vida, la luz se ahonda
entre muertos y barrancos.

Venturoso es el futuro,
como aquellos horizontes
de pórfido y mármol puro
donde respiran los montes.

Arde la casa encendida
de besos y sombra amante.
No puede pasar la vida
más honda y emocionante.

Desbordadamente sorda
la leche alumbra tus huesos.
Y la casa se desborda
con ella, el hijo y los besos.

Tú, tu vientre caudaloso,
el hijo y el palomar.
Esposa, sobre tu esposo
suenan los pasos del mar.

MIGUEL HERNÁNDEZ

——————————————————–

“LA CASA”. Concha M. Miralles

La casa guarda vapores que adormecen

y raíces invisibles que suben de la tierra cada noche

para atarte las muñecas mientras duermes.

Odia los planos, los itinerarios y los mapas,

que escupiría sin piedad de sus paredes

(si has de irte guárdate el secreto).

Prefiere los sonidos de los pasos

al remoto silenciar de las ausencias.

Es hipnótica, tirana, irreverente.

Hay casas lobo que beben lunas llenas

y conjuran el alma de sus hembras

al obsesivo afán de su belleza.

(“Libertad condicionada”, Concha Martínez Miralles. Edit. Torremozas)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s